Luego de saber que la ansiada norma se definirá el próximo año y habrá que esperar bastante para aquello, he comprobado que los FlashMobs si sirven. No confundir con los SmartMobs como Liberación Digital. Y porqué digo que sí sirven. Porque mi primer intento por un flashmob no resultó, pero mejor no hablar de eso que puede traer complicaciones.
Una simple invitación a una fiesta vía Messenger gatilló la llegada de alrededor de 700 personas a una casa. Los invitados oficiales eran no más de 60 y los vecinos del lugar veían con pavor como su calle se inundaba de jóvenes con sus estilos a lo tribu urbana.
Todo comenzó cuando la menor Javiera Parada organizó una reunión para unos 50 amigos en su casa. Sin embargo, sin explicación, el dato se difundió y aparecieron diez veces más personas que los contemplados por la menor.


